Crónicas de viaje

Tierra dura y remota

El avión despega a tiempo del aeropuerto de Sydney rumbo a Perth, localizado al otro extremo de este inmenso país que es Australia. El viaje toma cuatro horas, volando de oriente a occidente. Cuarenta minutos más tarde, deja atrás la angosta franja cultivable del estado de Nueva Gales del Sur y se interna en la tierra de la desolación, que es lo que se conoce como el “Outback” o tierra de nadie. Desde doce mil metros de altura, el paisaje que se divisa se torna rojizo y semeja el sistema circulatorio del ser humano: arterias, venas, vasos sanguíneos. Pero nada circula allí, porque son cauces secos de ríos inexistentes, tallados por millones de años de sol, lluvias y vientos que toman formas caprichosas que se repiten por miles de kilómetros, mientras el avión viaja a 860 km. por hora.

 

Al entrar a Australia del Sur, el paisaje se torna surrealista, la tierra va de tonos  rojos a amarillos, luego a blancos, y así van alternándose, como si fueran aguatintas pintadas por gigantes legendarios que vivieron hace millones de años. Así como nuestra imaginación  nos hace ver rostros, formas humanas y animales en las nubes, desde el avión vemos con asombro esas extrañas figuras, que forman gigantescas pinturas en esta tierra de la desventura. Una continua red de lagos salados donde el agua se evaporó hace miles de años, continúan formando figuras blancuzcas enmarcadas por tierras rojas y amarilla, colores clásicos de la aridez y la infertilidad, porque eso es el centro de Australia. Tierra dura donde murieron cientos de individuos que hacia la mitad del siglo XIX se adentraron en este país soñando con encontrar fortuna. Sólo algunos lo consiguieron, descubriendo recursos minerales que desde ese entonces se exportan a todos los rincones del mundo. La mayoría de ellos murieron de hambre y de sed cuando sus caballos no pudieron dar un paso más porque sólo los aborígenes que han vivido en este país durante cuarenta mil años, conocen el secreto de sobrevivir de frutas, semillas, insectos y lagartos y saben encontrar agua en lugares secretos, que son sagrados para ellos y en los cauces secos donde nadie cree que existe. Es sólo desde el avión, al contemplar esas extrañas figuras que uno entiende el significado de la auténtica pintura de los aborígenes australianos hecha en la corteza de sus árboles y a base de puntos de colores que llenan hasta el infinito sus obras de arte inigualable, contándonos como sus dioses crearon su mundo y las leyes que lo rigen.

 

Hemos entrado ahora a Australia Occidental; el avión empieza a descender, las conocidas figuras rectangulares de los cultivos vuelven a aparecer y lentamente nos acercamos al final de esta primera etapa del viaje. Aterrizamos suavemente y después de unos minutos, tomamos otro avión que nos lleva a la región llamada “Pilbara” al norte de Perth. Al dejar atrás la angosta franja cultivable, disfrutamos contemplando otra magnifica galería de arte, formada por los accidentes geográficos de esta desértica región que hacen volar de nuevo nuestra imaginación. Después de dos horas de vuelo, finalmente llegamos a nuestro destino, Karratha, una moderna pequeña ciudad de 15.000 habitantes, construida en 1968 para alojar a los trabajadores de las grandes corporaciones mineras de Australia, que establecen aquí su centro de operaciones, explotando hierro, cobre, sal, gas natural, petróleo, estaño y manganeso. Karratha está localizada a 1.557 km. al norte de Perth, es un nombre aborigen que significa “la buena tierra”. Mientras el avión desciende, podemos ver las minas de sal y los interminables trenes cargados de mineral de hierro, de dos y tres kilómetros de largo que de manera continúa descargan su precioso contenido en los barcos que van para China, Japón, Korea y países europeos.

 

Al bajar del avión, el calor de 40 grados centígrados me golpea la cara como una bofetada. Me recibe Fernando, mi hijo, antropólogo de profesión y quien será mi guía durante los próximos días que estaré recorriendo esta remota región. Mientras viajamos hacia su casa, empiezo a familiarizarme con un paisaje agreste, hostil y diferente a todo lo que he conocido antes. Son tierras planas, cubiertas de spinefex, una hierba espinosa característica de las zonas desérticas australianas. A veces el viento la desentierra y la hace rodar sin rumbo fijo por estas llanuras interminables. Desde la carretera puedo ver arbustos que no crecen más de dos metros y por consiguiente no ofrecen ninguna protección al inclemente sol. A lo lejos en la llanura, diviso mesetas y pequeñas cadenas de montañas que se elevan 20 ó 30 m. coronadas por extrañas formaciones rocosas de intensos colores rojo marrón, paridas por las fuerzas tectónicas que han levantado la tierra creando un paisaje que a veces parece más lunar que terrenal. De cuando en cuando cruzamos cauces secos que en la época de las lluvias, entre noviembre y mayo, se tornan en turbulentos ríos que desaguan estas inmensas llanuras que se inundan y son un verdadero peligro para quienes viven en sus alrededores. También, de tiempo en tiempo, llegan ciclones que se forman en el norte de Australia y bajan hasta la región causando enormes destrozos en los pueblos por los que pasan. Finalmente llegamos a Wickham, donde vive Fernando con su familia. Es hora de un buen descanso, pues he pasado la mayor parte del día viajando desde Sydney.

 

En los siguientes días viajo por diferentes sitios y me familiarizo mejor con la región, que tiene una población aproximada de 40.000 habitantes, la mayoría de la cual vive en las llanuras arenosas cerca de la costa, en Karratha, Port Headland, Roeburne, Wickham y Dampier. La parte central de la región es desértica y con una población aborigen muy pequeña y finalmente hacia el interior están las mesetas altas, también desérticas, donde se encuentran los grandes recursos minerales que hacen inmensamente rica Pilbara. Además de las minas de hierro, esta zona es famosa porque en ella existen superficies rocosas que se consideran entre las más antiguas de la tierra, con más de tres billones de años de antigüedad. Estas mesetas alcanzan 1.500 m. de altura y están cruzadas por profundas gargantas y cañones. En ellas nacen ríos que llaman “Efímeros”, porque sus aguas desaparecen por temporadas. En esta comarca se encuentran varios pueblos como Newman y Tom Price donde se encuentran las minas de hierro de corte abierto más grandes del mundo que dan empleo a 9.000 personas. Otro pequeño pueblo minero es “Marble Bar”, famoso por ser el más caliente de Australia, con temperaturas que en verano superan constantemente 45º C. En una oportunidad, la temperatura en este pueblo, alcanzó 49.2ºC. Es importante anotar que estos pueblos son los últimos límites de la civilización y que a nadie se le aconseja viajar más hacia el centro de Australia porque son desiertos supremamente difíciles, áridos, y peligrosos, si no se tiene los recursos necesarios para sobrevivir y ser muy buen conocedor de la región. 

 

El primer europeo que explora el Pilbara es Francis Thomas Gregory en 1861, quien desembarca en Nicol Bay cerca del sitio donde más tarde, al descubrirse oro, cobre y estaño se funda Roeburne, pueblo que crece rápidamente gracias a la minería. Gregory penetra unos 60 km. y establece una hacienda ganadera en el sitio conocido como Millstream, más tarde convertido en un parque nacional. Tuve oportunidad de conocer este sitio, donde el visitante se queda asombrado de encontrar un verdadero oasis en medio de esta zona desértica, con árboles frondosos, hermosas palmeras, cientos de aves y lo más importante, una fuente de agua pura y cristalina alimentada por un gigantesco acuífero.

 

Al recorrer estas tierras, se observa cómo muy por debajo de los cauces secos existe agua, ya que es en la única parte de estas planicies que uno encuentra un hermoso eucalipto, llamado coolabah, de unos seis o siete metros de altura que tienen el tronco y las ramas desnudas de un impresionante color blanco que contrasta con la verdura de su follaje. De regreso, visitamos “Pyton Pool”, un sitio muy conocido y visitado por tener agua permanente, que llega aquí después de un recorrido a lo largo de un laberinto de desagües naturales de todos estos inmensos promontorios rocosos.

 

Roeburne se establece como una población exclusivamente blanca y prospera rápidamente entre 1880 y 1890, gracias a las minas. Igualmente, en un sitio cercano, Cossack, se crea una lucrativa industria de perlas. Estas empresas explotan a los aborígenes para desarrollar las faenas propias de sus respectivos negocios, desplazándolos de sus sitios originales y confinándolos a campos y reservas, prácticamente sometiéndolos al estado de esclavitud, donde poco a poco empiezan a perder su identidad, cultura y tradiciones, y recibir la nociva influencia del alcohol y enfermedades para ellos desconocidas, que causan estragos, diezmando la población con miles de muertos. A esta situación debe agregarse tres o cuatro genocidios que cometen los colonizadores contra los aborígenes. Para aumentar su infortunio, temprano hacia los años 1920, surgen las misiones cristianas que, movidas por una equivocada política de culturizar a los aborígenes y salvar sus almas para el cielo, separan los niños de sus padres y los envían miles de kilómetros a los centros de educación, convirtiéndolos en sirvientes y mano de obra barata. Esos son los miles de aborígenes que dolorosamente hoy en día llamamos “La Generación robada”. A pesar de las sentidas excusas del gobierno por los crímenes cometidos contra los aborígenes por generaciones europeas anteriores y el sincero deseo de cerrar la brecha que existe entre la población blanca y los nativos, todavía hay mucho camino por recorrer para encontrar una solución al resentimiento y a la pobreza material y espiritual en que vive la inmensa mayoría hoy en día.

 

Al desaparecer la industria de perlas y declinar la minería y la ganadería, la mayoría de la población blanca abandona Roeburne, pueblo que hoy en día está habitada por grupos aborígenes Yindjibarndi, Ngarluma y Banyjima que fueron los habitantes originales de esta región o sus alrededores. Cabe destacar que la Corporación aborigen “Juluwarlu” ha desarrollado una extraordinaria labor rescatando y preservando para la posteridad la mitología y cosmología, los sitios sagrados, los petroglíficos, los sitios ceremoniales, y lo que es más importante, la estructura de sus grupos y sus leyes, las estrictas relaciones maritales, el idioma, leyendas y canciones de la nación aborigen “Yindjibarndi” por medio de entrevistas a los ancianos y la publicación de excelentes libros bilingües a todo color con detallados mapas de la región donde vivió este pueblo y una serie de vídeos y otras publicaciones en el internet.

 

En otro de mis viajes, visito la península llamada “Burrup” y el archipiélago de Dampier. En estas zonas, las corporaciones mineras han construido sus gigantescas instalaciones portuarias, las minas de sal y la planta de gas natural a partir de 1960 cuando Lan Hanckoc descubre los abundantes depósitos de hierro en el Pilbara. Desafortunadamente, estas compañías destruyen cientos de petroglíficos creados hace miles de años por los aborígenes que llegaron a esta región entre hace 25.000 y 40.000 años, provenientes de Indonesia. Se calcula que aquí vivieron 20 ó 30 pueblos diferentes que dejaron un verdadero tesoro cultural en los promontorios rocosos que caracterizan esta región. No es fácil caminar por estas rocas, la temperatura es de 42ºC y al avanzar, hay que apoyarse con las manos en las rocas y retirarlas inmediatamente para evitar quemarse. La dificultad del camino queda compensada cuando podemos contemplar grabados hechos miles de años atrás, que son verdaderos tesoros artísticos y herencia cultural para la humanidad. En algunos de ellos se contemplan diseños muy primitivos con líneas que bosquejan animales y seres humanos y otras formas difíciles de definir. Sorprende enormemente caminar 400 o 500 metros para encontrar otro grupo de grabados artísticamente muy bien detallados y sofisticados con líneas y puntos que delinean perfectamente seres humanos y animales en diferentes posiciones y actividades. Indudablemente que este par de obras muestran una diferencia cultural de unos miles de años entre ellas.

 

Ahora hemos viajado a Port Headland, otra ciudad minera 250 km. al norte de Karratha. Una vez más las inmensas llanuras sin árboles, a la distancia pequeñas cordilleras y el interminable spinefex, entretienen nuestra mirada. Largos tramos sin curvas hacen monótona la manejada. De vez en cuando nos cruzamos con los famosos trenes de las carreteras, camiones que arrastran tres y cuatro remolques. Visitamos las modernas y gigantescas instalaciones portuarias y las impresionantes montañas de sal. Luego recorremos la ciudad  y, como caso curioso, al visitar el centro turístico, leo una nota que llama mi atención: el 21 de junio del año 2001, BHP Billiton ensambló el tren más largo del mundo. Midió 7.353 m. y estaba formado por 682 vagones, empujados por 8 locomotoras, transportando 82.262 toneladas de mineral de hierro por un trayecto de 275 km. desde Newman hasta Port Headland, para exportarlo a Japón.

 

En las horas de la tarde regresamos a Wickham y por el resto de mi visita me dedico a disfrutar de la pesca en sitios remotos y playas solitarias, en la encantadora compañía de mi familia, en especial mis nietos Nicolás y Alejandro.

 

Ha llegado la hora del regreso, en mi memoria queda esta tierra extraña y remota. Sigo preguntándome cómo pudieron sobrevivir los aborígenes durante miles de años en esta desolada región que adoptaron como su tierra, y cómo fue de dramático y doloroso para ellos encontrarse con el hombre blanco y sufrir las iniquidades a que fueron sometidos, perdiendo sus tierras y su identidad como seres humanos. Hoy en día hay un grupo de aborígenes, no solo en esta región, sino en toda Australia, que se han superado y están tomando el liderazgo y posiciones ejecutivas en instituciones gubernativas y corporaciones que luchan por su gente. Ojala que algún día puedan cerrar la brecha y que puedan recuperar su autoestima y sentirse orgullosos de ser aborígenes y puedan mejorar completamente su calidad de vida para reintegrarse a la moderna sociedad multicultural australiana en igualdad de condiciones.

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Latest comments

18.05 | 08:58

Bárbara, lamentablemente no pude leer su comentario porque está incompleto. Gracias, Humberto.

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18.05 | 01:17

Mi nombre es Barbara y me baso en Noruega. Mi vida está de vuelta! Después de un año de matrimonio roto, mi marido me dejó con dos hijos. Sentí que mi vida esta

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26.03 | 08:54

Felicitaciones Humberto por esta pagina donde nos pones en contacto con tu personalidad y encontramos un momento de esparcimiento y paz al leer tus escritos.

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05.09 | 05:21

Un saludo literario, cargado de todo el afecto y admiración que se merece mi primo. Soy tu seguidora y te leo con ahínco, y prisa, soy adicta y tu fans

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