Para disfrutarlos

Dulces mentiras

Cuando terminaron de hacer el amor, Jorge supo que algo raro pasaba con Catalina. Había estado fría y distante. Cuando ella salió de la ducha la contempló mientras se vestía y se maquillaba, se notaba preocupada, era como si estuviese luchando internamente para decirle algo.

 

Jorge, todavía en la cama, prendió un cigarrillo y después de aspirarlo profundamente le preguntó que le pasaba. Mirándolo a través del espejo ella le dijo:

 

—Creo que ha llegado la hora de que no nos veamos más. Tengo que pensar en mi futuro y quiero decirte que tengo un amigo que está enamorado de mí y quiere que nos casemos.

 

Las palabras le cayeron a Jorge como una pedrada.

 

¿Cómo? ¿Estás diciéndome que tienes un novio o un amante? ¿Me estás siendo infiel? 

 

— ¡No se cómo te atreves a decirme que te soy infiel. ¡Mírate en el espejo!, ¿no eres tú el infiel? ¿No eres tú el que eres casado y traicionas a tu esposa? Creo que ha llegado la hora de terminar lo nuestro, además, estás equivocado porque mi amigo no es mi amante. Jamás me he acostado con él y espero hacerlo después de nuestro matrimonio. Lo siento mucho pero lo nuestro no tiene futuro. Simplemente me cansé de ser tu amante secreta, de ser un ser invisible en tu mundo a quien recoges a hurtadillas en un parque y llevas a un hotel por unas horas para disfrutarla. La mujer que nunca puedes llevar a un sitio público, o a un concierto porque tus amigos y amigas te pueden ver y le van con el cuento a tu esposa. Ahora hay un buen hombre que me quiere por las buenas y desea casarse conmigo.

 

Catalina, tienes que recordar que yo nunca te oculté que era un hombre casado y tú me aceptaste así, ¿Por qué vienes ahora con esas? ¿No te he complacido siempre en tus caprichos de niña mimada? ¿Qué más quieres? 

 

Mira Jorge, si realmente me quieres como lo dices, es hora que enfrentes la realidad. Es hora de que escojas, es ella, tu mujer o yo. Ya me cansé de ser tu amante secreta. Hasta luego.

 

Espera, no te vayas, déjame decirte que te quiero y te necesito como necesito el aire para respirar, tú eres el amor de mi vida, no sabes cuánto te quiero. Tú llegaste a mi vida en el momento en que estaba completamente desesperado y me diste una nueva razón para vivir, nunca te lo dije, pero creo que ha llegado el momento de hacerlo y quiero ser muy honesto contigo. Cuando me casé, amaba profundamente a mi esposa, creí que era el hombre más feliz del mudo, nuestra vida era llena de sueños y planes para el futuro, disfrutamos cada minuto de nuestras vidas, sexualmente nos entregamos el uno al otro como un par de locos enamorados; sin embargo, cuando ella quedó embarazada todo empezó a cambiar, luego cuando nació nuestro hijo, ella se dedicó de tiempo completo a él y se olvidó de mí. No sabes lo que es vivir en ese infierno de ver pasar el tiempo, de querer hacer el amor con el ser que uno ama para ser rechazado una y otra vez. Pero no fue el rechazo únicamente, ella empezó a descuidarse, a no arreglarse, estar de mal genio, aumentar de peso sin importarle un comino si estaba presentable o no. De esta manera transcurrieron tres años hasta que me cansé de sufrir por mi amor y empecé a salir con mis amigos, queriendo diluir mi frustración tomándome unos tragos, divirtiéndome, hasta que un buen día te encontré en mi camino y supe que la vida me daba uno segunda oportunidad de ser feliz. Por favor, no me dejes ahora. Dame tiempo para organizar mi vida.  

 

— ¿Y cómo piensas organizarla? ¿Te vas a separar de ella?

 

La pregunta sorprendió a Jorge a quien nunca le había pasado por la cabeza que él tenía que separarse. A pesar de todo, tenían un hijo y una obligación familiar.

—Bueno, la verdad es que no he pensado muy bien que voy a hacer, pero si tú me das tiempo, puedo empezar a buscar una solución y tú tienes que ayudarme. Lo importante es que ella y el niño no sufran las consecuencias de una separación.

 

—Lo que me estás diciendo es simplemente que continuemos como hasta ahora. Eres un cínico y un sinvergüenza tanto con tu mujer como conmigo. A mí me tienes para satisfacerte sexualmente y a ella y el niño para aparentar respetabilidad matrimonial. No mi estimado amigo, esto se acabó. Hasta luego.

 

Cerrando violentamente la puerta, Catalina se marchó del hotel.

 

Mientras regresaba a casa  en un taxi, Catalina se sintió liberada; había tenido que mentir inventándose un novio para poder terminar esa relación que sólo le había hecho daño. Recordaba como se había enamorado tontamente de un hombre atractivo que prácticamente la sedujo con palabras dulces y promesas falsas que la ilusionaron en una forma tal, que la condujeron por un camino equivocado que no podía desandar. Sentía dolor y rabia de haber traicionado la confianza que sus padres habían depositado en ella y miedo de que sus amigos y compañeros de trabajo la señalaran con el dedo.

 

 Cuando descubrió que Jorge era casado, ya era demasiado tarde, se le había entregado como una tonta y estaba tan profundamente enamorada de él, que en esos momentos aceptó las explicaciones que le había dado. Fue solamente a través del tiempo que descubrió la cara oculta de su amante cuando primero una amiga le contó que ella lo había rechazado porque él tenía fama de enamorado y lo único que le interesaba de las mujeres era llevárselas a la cama y luego escuchó una historia más tenebrosa cuando una compañera de trabajo le contó confidencialmente que conocía a una chica que había quedado embarazada y él la llevó a una clínica clandestina de abortos. 

 

* * * *

 

Durante los días siguientes, Jorge trató de comunicarse con Catalina desesperadamente pero una y otra vez fue rechazado enfáticamente. Finalmente se dio por vencido y dejó de insistir hasta que un día, tres meses más tarde, Catalina entró a un restaurante con una amiga.

 

Cuando cenaban y conversaban animadamente, Catalina vio a Jorge cenando con una agraciada chica en una mesa que estaba hacia el fondo casi oculta del resto de los comensales. Sostenía la mano de la chica y le hablaba mirándola a los ojos. Inmediatamente recordó que ella había estado con él en ese mismo sitio cuando iniciaron su romance. A mitad de la cena, pidiéndole permiso a su amiga para ir al baño, caminó resueltamente y al pasar cerca de la pareja, se dirigió a Jorge diciéndole: 

 

 —Qué sorpresa encontrarte aquí Jorge, ¿me presentas a tu señora?— Dirigiéndose a la chica le dijo: Mucho gusto en conocerla señora. ¿Te acuerdas cuando vinimos a cenar a este restaurante? Tú escogiste la misma mesa, qué coincidencia.

 

Con el rabillo del ojo vio que Jorge cambiaba de color. Continuó su camino al baño y cuando regresó vio que la pareja se alejaba discutiendo airadamente. Alcanzó a escuchar cuando la joven le decía. 

 

— ¡Eres un desgraciado, tú me dijiste que te llamabas Luis!

Con una sonrisa de satisfacción, Catalina retornó a la mesa y disfrutó del resto de la velada inmensamente.           

Write a new comment: (Click here)

SimpleSite.com
Characters left: 160
DONE Sending...

Barbara | Reply 18.05.2017 01.17

Mi nombre es Barbara y me baso en Noruega. Mi vida está de vuelta! Después de un año de matrimonio roto, mi marido me dejó con dos hijos. Sentí que mi vida esta

Humberto 18.05.2017 08.58

Bárbara, lamentablemente no pude leer su comentario porque está incompleto. Gracias, Humberto.

See all comments

| Reply

Latest comments

18.05 | 08:58

Bárbara, lamentablemente no pude leer su comentario porque está incompleto. Gracias, Humberto.

...
18.05 | 01:17

Mi nombre es Barbara y me baso en Noruega. Mi vida está de vuelta! Después de un año de matrimonio roto, mi marido me dejó con dos hijos. Sentí que mi vida esta

...
26.03 | 08:54

Felicitaciones Humberto por esta pagina donde nos pones en contacto con tu personalidad y encontramos un momento de esparcimiento y paz al leer tus escritos.

...
05.09 | 05:21

Un saludo literario, cargado de todo el afecto y admiración que se merece mi primo. Soy tu seguidora y te leo con ahínco, y prisa, soy adicta y tu fans

...
You liked this page