Para disfrutarlos

La casa del tango

Segundo premio concurso de cuento y poesía "Trilce" organizado por el Consulado del Perú. Noviembre 6, 2014

La felicidad no tenía límites. Ganaron el campeonato mundial de tango en el más selecto salón de Buenos Aires, el Teatro de La Rivera en La Boca, conocido como “El Templo del Tango”. Allí, en ese hermoso salón, se guardan muchas historias de la vida del tango en Argentina y se han presentado las mejores orquestas, cantantes y bailarines, ellos compitieron contra cincuenta y tres parejas que provenían de todas partes del mundo y triunfaron. Y, lo que hacía este triunfo más especial era que ellos venían de un país donde muy pocos sabían bailar tango: Australia. Un país donde los productores de TV hacen bailar tango a las parejas al ritmo de las notas del toreador de Carmen o Fortuna Imperatrix Mundi de Carmina Burana. ¡Qué irrespeto!

Antonio y Emilia se habían pagado sus propios pasajes y su estadía en Buenos Aires trabajando y practicando durante año y medio, con la ilusión simplemente de participar. Nunca se imaginaron ese sorprendente resultado cuando los siete jurados los declararon ganadores de manera unánime.

Antonio aprendió a bailar tango cuando, estando muy joven, pasó dos años con la familia de su madre en Buenos Aires. Un día cuando estaba visitando La Boca, uno de los barrios más coloridos y auténticos de la ciudad vieja, que recibió a fines de los años mil ochocientos y principios de los mil novecientos una avalancha de inmigrantes italianos, españoles, polacos, ingleses, rusos y judíos en búsqueda de una nueva vida en Argentina, se sintió fascinado cuando por primera vez vio bailar tango a esas parejas que entrelazando sus cuerpos improvisaban una serie de movimientos sensuales y apasionados para entretener a los turistas y ganar unos cuantos pesos. Sin pensarlo dos veces se matriculó en una academia de tango y dedicó sus días y sus noches a aprender a bailarlo. Fue allí y en las visitas a los salones de tango en Buenos Aires, los fines de semana, que encontró el significado del tango por medio del murmullo del bandoneón y sus tintes melancólicos, de las notas dulces y amargas del piano, las melodías ambivalentes de las flautas y los violines y las voces de los cantantes con sus temas de amor, de engaño, de traición, de amistad, de felicidad y amargura. En ese ambiente tanguero, Antonio se dio cuenta que a partir de ese momento solo viviría para el tango y en unos pocos meses se convirtió en un virtuoso del baile, superando ampliamente a sus profesores.

Cuando regresó a Sydney, su ciudad de origen, se vinculó con la comunidad argentina y allí pudo encontrar varias chicas con las que bailaba tango en los eventos que organizaban las comunidades latinoamericanas. Fue en una de esas reuniones, al terminar de bailar un tango con su pareja del día, que una hermosa joven se aproximo y le dijo:

─Me llamo Emilia, ¿Quieres bailar conmigo un tango sin ensayos previos?

Tenía un vestido negro, ceñido a su escultural cuerpo con un corte lateral que dejaba descubierto su muslo derecho, clásico traje de una buena tanguista, como las que él había visto en Buenos Aires. Deslumbrado por la belleza y sensualidad de la chica, no se hizo invitar una segunda vez y en el momento que dieron el primer paso, Antonio supo que había encontrado la pareja de tango con la que había soñado  y la mujer de su vida porque a partir de ese baile y ese día, se enamoraron y se convirtieron en amantes. Con el paso del tiempo, Antonio y Emilia se hicieron famosos en los círculos latinos hasta el día que Emilia conoció a Pablo y se enamoró de él. En ese momento, las cosas cambiaron por completo. Pablo se convirtió en un dolor para Antonio, como una piedrecilla en el zapato que no deja caminar. Pero tuvo que aceptar cuando Emilia le dijo ─Lo siento mucho querido, pero yo a vos ya no te quiero─ y lo aceptó porque la pasión por el tango era más fuerte que todo, aun más fuerte que su amor por Emilia. Sin embargo, siguió con el su dolor adentro, muy adentro. Tuvo que contentarse sintiendo  y oliendo su cuerpo cuando la tenía en sus brazos bailando tango, porque a pesar de su insistencia, nunca pudo hacerla volver a su vida. A medida que pasaba el tiempo ese conflicto de tenerla, de sentirla suya y no poseerla dio nacimiento a un sentimiento de rencor y despecho que él trataba de no dejarlo salir a la superficie.

Por intermedio de un amigo supieron del concurso mundial de tango en Buenos Aires y, haciendo a un lado sus diferencias personales, trabajaron sin descanso reuniendo el dinero que necesitaban y practicando largas horas hasta dominar toda su complicada coreografía: el abrazo estrecho, la caminata, el corte y la quebrada, las pausas y movimientos improvisados que son el eje fundamental del lenguaje corporal que sirve para transmitir las emociones personales de los bailarines al público.

Al término de la ceremonia de premiación, el Presidente del comité organizador del concurso, llevándolos a un salón privado les presentó al empresario colombiano Fernando Ruiz quien les ofreció $25.000 dólares para que hicieron una presentación, una semana más tarde en la ciudad de Medellín. Les explicó que en esta ciudad se celebraba el Festival del Tango, y aunque era la primera vez que oían de esa ciudad, sorprendidos por esta fabulosa oferta, la aceptaron ya que así recuperaban con creces el dinero que habían gastado en este concurso.

En el vuelo a Colombia, viajaron en asientos separados, ya que, aunque su relación profesional seguía igual, Antonio prefería no estar a su lado cuando no bailaban para no sufrir. En el aeropuerto los recibió cordialmente el empresario Ruiz, quien los alojó en el mejor hotel de Medellín, el Nutibara. Ambos se sintieron muy a gusto en la ciudad, conocida como  “La ciudad de la eterna primavera” debido a su bondadoso clima de 25º centígrados, localizada en un estrecho valle a 1500 metros sobre el nivel del mar y enmarcada por montañas que llegan hasta los 2600 metros. 

Durante los dos días siguientes practicaron durante tres horas en un salón especial que les preparó el empresario en el hotel y después del almuerzo los llevaba a recorrer la ciudad y sus alrededores. En las horas de la noche visitaron diferentes lugares, todos ellos de un ambiente de tango extraordinario que eran igual o mejor que los que ellos habían visto y vivido en Buenos Aires, y se sorprendieron de ver a las mejores orquestas y cantantes de tangos de fama internacional. En los salones de baile encontraron un  grupo de bailarines excelentes y entre ellos varias parejas con las cuales habían estado en el campeonato mundial del tango y con quienes establecieron buenos lazos de amistad.  

Finalmente, el día jueves el Señor Ruiz los llevó a la “Casa del Tango” a media tarde para que se familiarizaran. Desde el momento que entraron al local sintieron que el ambiente, el decorado, el diseño del edificio, el aire que se respiraba era todo tango. Sin lugar a dudas de todos los sitios que habían visitado este era el mejor y más refinado de Medellín. Durante una hora hicieron todos los arreglos preliminares de sonido y luces, establecieron el orden de presentación y practicaron varios de los bailes. Después de unos minutos de descanso, alrededor de las seis de la tarde el empresario los llevó al comedor y mientras cenaban les dijo:

“Si todo sale bien esta noche, pienso organizarles una correría por las principales ciudades de Colombia, obviamente no les pagaré tanto como aquí en Medellín pero si les aseguro que les va a ir muy bien.”

Antonio no tuvo tiempo de responder porque Emilia adelantándose rechazó la oferta y le dijo que ella se marchaba al día siguiente para Australia. Al retirarse el señor Ruiz, Antonio furioso le reclamó y le dijo que ella no tenía derecho a rechazar esa gran oportunidad. Emilia sólo respondió que lo sentía mucho pero después de dos semanas lo único que ella quería era regresar a Sydney y estar al lado de Pablo. Levantándose Antonio, le dijo:

─Te vas para Australia a acostarte con ese ridículo amante que no sirve para nada y ahora estás desperdiciando la gran oportunidad de nuestras vidas. Eres una insensata, no sólo me traicionaste sino que ahora estás destruyendo nuestra carrera artística. Nunca creí  que fueras capaz de hacerme esto.

─Ese ridículo amante como tú dices, me ha hecho feliz, me ha dado el amor y la satisfacción sexual que tú no fuiste capaz de darme. Yo no quiero estar contigo un solo instante más. Esta noche todo se acabó entre nosotros. Para que lo sepas, hoy bailamos nuestro último tango.

Con un lleno total, a las ocho de la noche se inició el espectáculo. De entrada, tres orquestas y sus cantantes deleitaron a la concurrencia con un repertorio de los tangos y milongas más tradicionales y populares que llegaban al alma de los asistentes hasta que a las once de la noche el Señor Ruiz tomando el micrófono se dirigió a la concurrencia:

─Estimados amigos muy buenas noches y bienvenidos a “La Casa del Tango”, como todos ustedes saben, celebramos esta semana el festival del tango, pero esta noche y este día, 24 de junio del 2010, es muy especial para nosotros los amantes del tango porque se cumplen setenta y cinco años de la trágica muerte del mejor cantante de tangos que ha existido, el único e incomparable Carlos Gardel, y por estas cosas del destino fue aquí en el aeropuerto de Medellín donde esta terrible tragedia ocurrió. Aquí en compañía de su elenco artístico murió Carlitos y con su muerte convirtió a Medellín en la capital mundial del tango. Es por eso que esta noche hemos organizado un programa en homenaje a Gardel con los mejores artistas del tango, orquestas, cantantes y bailarines que nos dejan oír y ver lo mejor que el tango nos da, desde sus humildes inicios al final del siglo XIX en los arrabales de Buenos Aires para llegar a todos los rincones del mundo. Hoy en día el tango, con sus versos de amor, de traición, de despecho y de tragedia y con el baile sensual de dos seres que se abrazan y se entregan el uno al otro en una coreografía que nos ilumina, nos hipnotiza y nos apasiona, se ha hecho universal y es por eso que yo como empresario tengo el orgullo y el placer de presentarles a una pareja que ganó hace una semana el campeonato mundial de tango en Buenos Aires, y que para sorpresa de todo el mundo vienen de Australia. ¡Señores y Señoras, es un placer para mí presentarles a Antonio y Emilia, los campeones mundiales del tango!

Un nutrido aplauso se escuchó en el salón y cuando las luces iluminaron el escenario, el público pudo ver al fondo la orquesta que tenía dos bandoneistas, un pianista, cuatro violines y un flautista.

Desde la oscuridad Antonio y Emilia avanzan, se miran a los ojos, se abrazan estrechamente y, al ritmo de las notas de la Cumparsita inician esta danza apasionada que muestra toda la felicidad, el dolor y el misterio de lo que se anhela y se rechaza, de la miseria y el despecho donde el hombre mediante los cortes y quebradas trata de apoderarse de la mujer que responde a sus demandas con sus amagues y requiebros. Los dos cuerpos se unen y se separan, sus piernas entran, salen, haciendo las figuras clásicas del tango, el caminado lento, el acelere, el giro y el firuleo. Mientras los dos actores, como si hubiesen entrado en trance, se dejan llevar por las hermosas notas de la orquesta que llenan el salón, en éste se siente un ambiente de electricidad estática y magnetismo que hipnotiza a los espectadores que responden con aplausos y gritos de emoción entrando en estado de éxtasis, que en algunos se expresa en lágrimas  y gritos de felicidad. Casi se podría decir que es una felicidad orgásmica la que se apodera de todos los asistentes. En el ambiente se siente el arte, el drama, la improvisación que emana de esta pareja de increíbles bailarines que hacen honor al premio que han recibido en Buenos Aires. Antonio y Emilia a medida que llevan el ritmo del tango, se miran a los ojos, hay en ellos fuego, furia, pasión. Apretándola más de lo usual al hacerla girar hacia un lado, Antonio la besa apasionadamente sin que ella pueda esquivarlo y le dice al oído:

─No te equivocaste cuando me dijiste en el comedor que este era nuestro último tango.

Al sonar las notas finales, Antonio la abraza estrechamente y la hace doblar hacia atrás más de lo usual. El tango termina, ellos siguen abrazados y, finalmente, de una manera lenta libera a Emilia y mientras hace una venia para saludar al público, ella se desliza y cae al piso del escenario. Es en ese momento, cuando la luz del los reflectores los ilumina, que el público ve el cuchillo ensangrentado en su mano derecha.

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Arnulfo de J, | Reply 12.11.2014 23.12

Muy bueno para los amantes de ese genero musical. Le pondria la musica del tango "La punalada" interpretada por Juan D'Arienzo como toque final.

Arnulfo de J. 13.11.2014 10.55

CORRECCION: La punalada es una milonga del uruguayo Tintin Castellanos

Arnulfo de J. | Reply 12.11.2014 23.06

Como los desenlaces tipicos de los tangos: Romance y tragedia, solo que esta vez en vez de ser cantado fue contado. La musica: La de cualquier tango argentino.

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Latest comments

18.05 | 08:58

Bárbara, lamentablemente no pude leer su comentario porque está incompleto. Gracias, Humberto.

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18.05 | 01:17

Mi nombre es Barbara y me baso en Noruega. Mi vida está de vuelta! Después de un año de matrimonio roto, mi marido me dejó con dos hijos. Sentí que mi vida esta

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26.03 | 08:54

Felicitaciones Humberto por esta pagina donde nos pones en contacto con tu personalidad y encontramos un momento de esparcimiento y paz al leer tus escritos.

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05.09 | 05:21

Un saludo literario, cargado de todo el afecto y admiración que se merece mi primo. Soy tu seguidora y te leo con ahínco, y prisa, soy adicta y tu fans

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