Para disfrutarlos

Las cuatro estaciones

Mención de Honor. XI Concurso Literario de cuentos cortos y poesía,  Grupo Palabras.

Sydney 28/06/2014

 

La familia se había reunido para celebrar los ochenta y cinco años del abuelo. Con la llegada de los hijos y los nietos, la casa se llenó de ruidos y alegría. Después de un buen rato, cuando el anciano dormitaba en su silla mecedora, uno de los nietos se le aproximó y tocándolo, le preguntó:

─Cuéntame una cosa abuelito, ¿tú fuiste joven alguna vez?

Abriendo los ojos y mirándolo con cariño, el anciano le respondió:

─Primero tienes que decirme algo, ¿tú sabes que es el pasado?

─ ¡Claro que sí, el pasado es el ayer, anoche, hace un minuto!

─ ¿Y el presente?

─El presente somos tú y yo conversando abuelito.

─ ¿Y el futuro? cuéntame qué es el futuro.

─Mmmm… El futuro eres tu muerto, mis padres viejos, yo joven lleno de vida, grande,

fuerte como un superhéroe, como Superman, El hombre araña o Batman.

El abuelo sonriendo y complacido por las respuestas del nieto, le dijo:

─Bueno hijo, para contestarte tu pregunta tengo que decirte que el tiempo se mueve muy rápido y el paso de los años nos sorprende. En mis primeros años, digamos en la primavera de mi vida, fui un chico como tú, crecí, tuve amigos, jugué el futbol con pelota de trapo, estudié, trabajé, tuve novias.

El verano parece que fue sólo ayer, estaba joven, recién casado, lleno de fuerzas, sueños y dinamismo y empezando la vida en compañía de mí esposa, tu abuela, trabajamos duro, construimos esta casa. Parece que fue hace mucho, mucho tiempo y me pregunto para donde se fueron todos estos años. Yo sé que los viví, todavía recuerdo muy bien cómo eran esos años, porque tenía vivas todas mis energías, mis ilusiones y mis sueños.

Luego llego el otoño, mis hijos crecieron, se casaron, tuvieron sus propios hijos. Se fueron de nuestras vidas para vivir la vida de ellos.

Y luego me llegó el invierno sin darme cuenta. Los años pasaron rápidamente, para dónde se fueron, no tengo idea, pero el hecho es que me convertí en un anciano. Recuerdo que cuando era niño como tú, veía la gente mayor y creía que yo nunca llegaría a ser un viejito como ellos. Creía que ellos habían sido así toda la vida, que ese era su estado natural. Nunca me pasó por la cabeza que ellos habían sido jóvenes como yo. Pero, aquí está el invierno ahora… mis compañeros de juventud y yo estamos viejos, nuestro cabello es blanco y a otros se les ha caído, nos duele levantarnos de la cama o de un asiento, arrastramos los pies, nos movemos despacio y con dificultad. Algunos de mis amigos se han muerto, otros están mejor o peor que yo… eso me muestra cómo ha cambiado nuestra vida a través del tiempo. Ya no somos los jóvenes llenos de vida de nuestra primavera,  nuestro rostro está lleno de arrugas. Mira nuestras manos, arrugadas y temblorosas y nuestra piel llena de manchas.

Tenemos que tomar remedios para soportar los dolores de la artritis y para esto y para aquello, porque el doctor nos lo ordena. Ahora cada día es un desafío, el solo hecho de despertar cada mañana es un triunfo. Ahora tenemos que acostarnos después del almuerzo a hacer la siesta, si no lo hacemos nos quedamos dormidos parados. Ya no somos lo que fuimos. Ahora somos los viejitos que yo como tú ahora, veía en mi juventud.

Y, cómo te parece que al llegar a la etapa final de mi vida, he perdido mi fortaleza y la habilidad para hacer cosas que antes podía hacer fácilmente o que nunca me atreví a hacerlas. Es cierto que tengo pesares. Hubo muchas cosas que hice mal, cometí muchos errores, pero a la vez hice muchas cosas buenas que me hicieron feliz. Lo más importante, te tengo a ti y a toda la familia a mi alrededor y eso fue lo mejor que hice en mi vida.

Ahora sé que estoy en el invierno de mi vida y que cuando este termine en esta tierra, empezaré otra vida viviendo por toda la eternidad en cada uno de mis hijos y mis nietos a quienes pasé mis genes. Así lo hicieron mis padres y los padres de mis padres.

Finalmente hijo, ten presente que el invierno llega más rápido de lo que uno cree, así es que todo aquello que tú quieras hacer en tu vida, hazlo rápido, no aplaces las cosas, estudia, trabaja, se honesto. ¡La vida se va muy rápido!

Tú no sabes si vas a ver todas las estaciones de la vida, vive para el hoy y diles a tus padres, hermanos y amigos que los quieres, no sea que después tengas que arrepentirte de haber callado o no tuviste el tiempo de decírselo. ¡Vive bien, disfruta del día de hoy, diviértete, sé feliz!

El nieto abrazó al abuelo, le dio un beso y se fue corriendo a jugar futbol con los hermanos y primos al patio de la casa.

A la hora del almuerzo todos se sentaron en el amplio comedor, hicieron un brindis con champaña por la salud del abuelo. Disfrutaron de una buena comida. Mientras tomaban unas copas de vino y comían el postre, conversaron otro buen rato, recordaron los viejos tiempos, se rieron con las anécdotas familiares y luego se marcharon.

La casa se llenó de silencio, el abuelo cansado caminó despacio y se sentó nuevamente en su silla mecedora, empujándose suavemente con los pies. Mientras pensaba cómo su nieto le había hecho recordar las estaciones de su vida, sintió que no podía empujar más la silla mecedora y se quedó dormido… para siempre.

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Latest comments

18.05 | 08:58

Bárbara, lamentablemente no pude leer su comentario porque está incompleto. Gracias, Humberto.

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18.05 | 01:17

Mi nombre es Barbara y me baso en Noruega. Mi vida está de vuelta! Después de un año de matrimonio roto, mi marido me dejó con dos hijos. Sentí que mi vida esta

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26.03 | 08:54

Felicitaciones Humberto por esta pagina donde nos pones en contacto con tu personalidad y encontramos un momento de esparcimiento y paz al leer tus escritos.

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05.09 | 05:21

Un saludo literario, cargado de todo el afecto y admiración que se merece mi primo. Soy tu seguidora y te leo con ahínco, y prisa, soy adicta y tu fans

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